Publicaciones Libérate

Testimonio de integrante de la Secta Chilena que se desarrolló en La Florida, Puente Alto, Pirque y El Cajón del Maipo. 

 24/09/2015

A dos años de la liberación

El día viernes 23 de agosto del 2013 comencé a tomar una decisión que cambió la vida de muchos. Hasta ese momento yo era parte de una vida en comunidad dentro de lo que se autodenominaba como “escuela de desarrollo personal - Escuela Solar”. Sin embargo, a esa fecha varias cosas estaban ocurriendo en desconocimiento de la mayoría de los integrantes, las cuales determinarían su permanencia en la comunidad: un bebé hospitalizado por la inoperancia de su madre permanentemente influenciada por las indicaciones de la hija del líder de la “escuela”; una pareja menospreciada por el líder, cercada por sus trampas para que dejaran la comunidad a toda costa; la desconfianza creciente de un grupo de integrantes con el líder por su manejo egoísta de los recursos respecto a las personas leales a él; la falta de motivación y desconfianza de parte de los integrantes que al darse por enterados de lo que estaba sucediendo, no eran capaces de dar crédito a estos hechos.

Todo parecía bajo control por el líder y sus secuaces, hasta cuando se le comunicó que una pareja de gran antigüedad en la comunidad toma la decisión de retirarse. En ese momento muchos compañeros quisieron saber el porqué de tan drástica situación, y se enteraron que el Maestro quiso sostener relaciones sexuales con dos de las participantes más antiguas en el actual proceso de secta. Al decidir ambas no tener relaciones con él, una de las mujeres fue acosada sexualmente por un tiempo hasta que le contó a su pareja, quien al encarar al líder, este contestó: Pido a las mujeres sexo, porque es lo más preciado para ellas.   Pido a los hombres dinero, porque es lo que más les duele. Cuando me enteré de este caso, al mismo día quería salir de ese lugar, al igual que varios compañeros, quienes fueron convencidos de seguir en la comunidad pese a los “errores” del guía espiritual.

Mientras eso pasaba, un bebé, el único nacido en la secta, que no era familiar directo del Líder,  ya llevaba semanas  en la UCI del hospital Calvo Mackenna, donde se le estabilizó una enfermedad respiratoria que lo tuvo al borde de la muerte.  Su mamá en ese tiempo parecía mucho más preocupada por volver a la apoyar a la comunidad , ya que sentía que su presencia, en ese lugar, era más importante que cuidar y salvar a su propio hijo.  Una vez me dijo: “si se muere mi hijo, es su propio proceso, y no pudo con su enfermedad”, asumiendo la enseñanza de las personas que dirigían la vida de los más jóvenes en la comunidad.

Estas situaciones mermaron la paciencia de unos y otros, que al ver que se desmoronaba la ilusión creada por un hombre que solo pretendía el enriquecimiento y  beneficio individual y familiar, de inmediato quisieron retirarse de la comunidad. Empezamos a desconfiar de todo, y lentamente, las telas que ocultaban la ilusión comenzaron a desprenderse.

Me enteré que el líder se dedicaba a tomar alcohol, fumaba y comía carne, todos estos elementos  que a nosotros se nos enseñaba que no se practicaban en un mundo donde la vida sana era sinónimo de espiritualidad.

Los variados abusos que ocurrían en el interior comenzaron a aparecer, y cada cual pudo entender que realmente no había comunidad o “escuela de desarrollo personal”, sino, una secta cercada por una ilusión. La mayor y más atractiva de las ilusiones era el proyecto de un colegio. Este tema fue el más difícil de romper, ya que muchos compañeros, la mayoría más jóvenes, estaban cegados al ver lo que el líder indicaba, colocando como único fin delante de mis compañeros, los alumnos del colegio y jardín infantil El Walhalla. Esta es una forma repetitiva de control mental y manipulación emocional de las organizaciones sectarias: Colmar todos los tiempos, esfuerzos y pensamientos con una realidad impuesta, para no dejar ver los planes egoístas de una persona que se auto denominaba líder espiritual.

A pesar de que los líderes de la secta, que más tarde la PDI denominó “la batalla final”, fueron expuestos ante la comunidad, estos lograron convencer a gran parte de los participante para continuar con el proyecto de la Escuela.  Por esta razón, los miembros que habían decidido partir, al descubrir el engaño al que habían sido sometidos durante bastantes años, consideraron necesario apoyar a sus  compañeros que continuaban cautivos, desarticulando la secta, en tan solo 5 días. 

Actualmente, no tengo claro si el núcleo de dicha secta se encuentra desarticulado o no, o si siguen tratando de reagruparse para captar más adeptos. La mayoría de los que participamos en esa época vivimos nuestras vidas normalmente, aunque algunos todavía simpatizan o incluso practican algunas de las “enseñanzas” del Líder. La investigación que la PDI llevaba de nuestro caso se cerró por orden del fiscal, ya que, como en la mayoría de estos casos, los líderes se cuidan, en base al engaño, de dejar elementos que puedan ser usados legalmente en su contra. 

En nuestro caso, el líder vendió sus autos comprados con dineros de todos nosotros. Vive en una casa que al parecer estaría ubicada en la zona de Puerto Varas Región de Los Lagos, y que habría comprado a nombre de una de sus hijas. Los domos que construimos para el colegio, con trabajos no remunerados y materiales comprados por nosotros,  quedaron en el sitio y siguen ahí,  luego de que el yerno del Líder y el dueño del lugar llegaran a un acuerdo económico donde nadie más participó ni se benefició.

Hoy existen muchos grupos así, y al igual que yo, sus miembros deben estar cegados con un propósito ideal, para tratar de cambiar este mundo de miserias en algo mejor, pero detrás de ese lindo plan, hay alguien que quiere todo para él.

Share